¡Razones para practicar el cuidado mutuo en el matrimonio! 1ra parte

¡Razones para practicar el cuidado mutuo en el matrimonio! 1ra parte

Nunca he conocido a alguien que diga “allá va mi ex-mamá”, o “él es mi ex-primo”. Pero muchas veces he escuchado a alguien decir, “allí está mi ex-cónyuge”.

De todas las relaciones que podemos desarrollar, la relación matrimonial es la que demanda más cuidado, puesto que corre el riesgo de perderse. El matrimonio es una de las relaciones más preciosas, pero no es barata. Necesitamos ser orientados sobre la importancia de invertir en ella.

Cuidándonos a nosotros mismos.

El apóstol Pablo escribió a Timoteo, y por tanto a nosotros, “Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza. Persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan” (1 Tim. 4:16).

Allí, el apóstol habla sobre la importancia de cuidar lo que creemos. Pero eso no es lo único que señala. Con la misma intensidad con que dice “cuida la enseñanza”, también dice “cuídate a ti mismo”.

La doctrina es buena, pero no es todo lo que debemos cuidar. Es un error cuidar solo lo que creemos y no cómo vivimos.

Por eso, cuando hablamos de cuidarnos en el matrimonio, hablamos de permitir a alguien hacernos preguntas penetrantes para desafiarnos a crecer.

Dios nos ha hecho un llamado y nos ha dado dones. Lo mejor que podemos hacer es usar esos dones para el propósito para el cual Dios nos creó. Y cuidarnos mutuamente es ayudarnos a cumplir con ese propósito; es permitir que alguien nos ayude en el deber de cuidar nuestra propia alma.

El cuidado mutuo se trata de abrir paso a una comunión especial para compartir la fe; se trata de trabajar juntos para ser acercados a Dios. Cuidarnos es apoyarnos en responder al poder de la fe. Como dice Filemón 1:6, “Ruego que la comunión de tu fe llegue a ser eficaz por el conocimiento de todo lo bueno que hay en ustedes mediante Cristo”. Eso es lo que buscamos. El mejor cuidado mutuo es ayudarnos a que la participación de nuestra fe sea eficaz y produzca frutos en nuestras vidas.

Aquí hay cinco razones para cuidarnos así en el matrimonio.

Somos llamados a ser hacedores de la Palabra.

En Santiago 1:21-22, leemos: “Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, reciban ustedes con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar sus almas. Sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos”.

No todo en la vida cristiana es desechar la malicia y recibir la Palabra. Necesitamos ser hacedores de la Palabra, y por eso importa cuidarnos. El conocimiento separado de la obediencia puede ser engañoso.

A veces nos llenamos de conocimiento y lo que se genera es un monstruo: la cabeza grande, pero el corazón pequeño. Por tanto, debemos hacer una prioridad de la práctica de la verdad.

Entonces, ¿por qué cuidarnos? Porque no queremos quedarnos solo con conocer la Palabra, sino que queremos obedecerla.

Si nos negamos a supervisar nuestras vidas, habrá consecuencias.

Si nos negamos a cumplir el mandato de 1 Timoteo 4:16, vendrán consecuencias negativas sobre nosotros y nuestras familias.

Por eso, la Palabra enseña: “El camino del necio es recto a sus propios ojos, Pero el que escucha consejos es sabio” (Prov. 12:15). Muchas veces creemos que estamos bien en nuestro andar espiritual, cuando en realidad no es así.

El carácter de un creyente debe ser maduro. Estamos en un proceso de crecer en santidad. Dios nos recibe tal y como somos, pero nos ama demasiado para dejarnos así. Es vital que supervisemos nuestras vidas, y el matrimonio es un excelente contexto para esto.

Pastor Luis Méndez

devictoria213