Recaudación de fondos cristianos. 1ra parte

La recaudación parece ser el pasatiempo nacional de la mayoría de las organizaciones no lucrativas en Norteamérica en la actualidad. Por la gruesa cantidad de correspondencia que recibe la mayoría de los cristianos dadivosos, no cabe duda de que la competencia por el apoyo de los cristianos es bien aguda. Nuevas organizaciones surgen todos los días, y a medida que el número de organizaciones aumenta la búsqueda de nuevos fondos se hace más intensa, como lo sabe cualquiera que haya donado fondos para uno o más de estos grupos involucrados en la recaudación de fondos. Casi místicamente un contribuyente inesperadamente recibe correspondencia de docenas de organizaciones de las cuales nunca antes había oído. Esto es porque muchas organizaciones o usan una compañía en común para la recaudación de fondos, o además venden las listas de sus contribuyentes para generar ingresos adicionales.

Muchos cristianos bien intencionados son presionados para que den a grupos que ellos conocen apenas un poquito o nada, por apelación a las emociones o ingeniosa manipulación.

Aun muchos, que en otros aspectos son ministerios cristianos sanos, han recurrido a la propaganda secular y a empresas recaudadoras de fondos para satisfacer sus crecientes demandas de dinero. A menudo ellos estregarían hasta cuarenta por ciento del total recaudado en pago de la recaudación del dinero. Algunos promotores en un momento dado estarán trabajando para la recaudación de fondos tanto para organizaciones cristianas como para grupos anticristianos simultáneamente. Todo esto es para decir que cada cristiano individualmente debe ser responsable de cómo el dinero de Dios es usado, aun en las causas más loables.

¿Quién? ¿Qué? ¿Cómo?

Antes de apoyar cualquier petición de fondos, un cristiano debe hacerse algunas preguntas básicas.

  1. ¿Quién es el grupo que está recaudando los fondos? Consigue una lista de referencias en la organización que pueda ser fácilmente verificada a través de otros grupos bien conocidos. Seria sabio hacerle una carta al fiscal general del estado de residencia y además una carta al líder de un ministerio o iglesia cercanos. A menudo el mejor método es informarte a través de tu propio pastor o secretario de una congregación.
  2. ¿Qué uso han de dar a los fondos que están recaudando? Por lo menos una buena manera de determinar esto es pedirles un presupuesto planeado. La falta de un presupuesto es una de las razones por las cuales algunas organizaciones continuamente envían cartas con “peticiones de crisis”.
  3. ¿Cómo recaudan ellos los fondos, y como los administran? Es prudente preguntar si un grupo que recauda fondos está involucrado en la operación, y qué porcentaje de los fondos es para usarlo en su ministerio. Además, ¿cuánto del presupuesto del ministerio está dedicado a la campaña para la recaudación de los fondos? Algunos misterios de los medios de comunicación masivos (radio y televisión) tendrían generalmente una tasa mayor. Una buena indicación de la administración de las finanzas es la proporción entre deudas y entradas, y los cambios de gastos operativos de un año a otro. Una vez que un cristiano haya hecho estas preguntas, al responsabilidad de hacer la decisión basándose en el sentido común será complicado. Sin embargo, la responsabilidad de ejercitar sabiduría espiritual puede solamente ser complicada por la aplicación de la palabra de Dios.

Larry Burkett    

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