Tres en uno

Vamos a considerar la composición del hombre, pues si hemos de querer ver grandes logros en nuestra vida, debemos saber primero como fuimos constituidos por Dios. Dijo el apóstol Pablo a la Iglesia de Tesalónica: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:23).

Aquí notamos que el ser humano cuenta de tres partes diferentes; espíritu, alma y cuerpo. Es de mucha importancia que el hombre entienda que función cumple cada parte de su ser para que de esa manera sepa como desenvolverse con eficacia en la vida. Si de lo contrario lo ignora le traerá grandes dificultades.

Vamos a pensar un poco en nuestro Creador, antes de analizar las tres partes del ser humano. Dice la Biblia en el evangelio según San Juan: “Dios es Espíritu” (Juan4:24).

Aquí podemos ver que el ser humano tiene una naturaleza similar a la de su Creador; su espíritu. Esto quiere decir que el hombre cuenta con la posibilidad de desenvolverse en la misma dimensión de Dios, es decir la dimensión del Espíritu. En toda la Biblia se deja ver que el espíritu del hombre tiene una función específica; tener comunicación con Dios.

Es imposible para el hombre conocer a Dios al menos que no sea por medio de su espíritu. El versículo anterior dice: “Acomodando lo espiritual a lo espiritual”. Este es el orden establecido por Dios.

Ya conociendo que el espíritu es la parte que tiene conciencia de Dios vamos ahora a considerar otra parte del ser humano como la es su alma. Es aquí en el alma del hombre donde se asienta la vida de los pensamientos, es decir la mente, también donde están las emociones y la voluntad. Es a través del alma que tenemos conciencia de nosotros mismos y es aquí precisamente donde se encuentra la razón lógica o lo que es lo mismo el razonamiento natural.

Robert Vargas. Pastor, maestro y conferencista.

 

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