26 febrero 2020

Una mujer luchó por 7 años contra terribles maltratos.

Luego de pasar 7 años encerrada en un sótano con a otras personas, Tamara Breeden cuenta como la oración le dio la fortaleza y la ayudó a confiar en que Dios la sacaría de ese terrible lugar.

Una mujer identificada como Linda Weston y varias personas mantuvieron retenidas a Tamara y a otras cuatro personas en cautiverio y bajo condiciones miserables antes de que el Departamento de Policía de Filadelfia los encontrara; según las autoridades, los secuestradores se adueñaron de los controles de discapacidad de varias de las víctimas, puesto que cuando fueron arrestados les encontraron alrededor de 50 tarjetas de identificación y documentos.

Con el pasar del tiempo, Breeden vivía con la esperanza en Jesús a pesar de lo que estaba viviendo, “Seguí orando a Jesús y orando a Dios, espero que regrese a casa con mi familia” expresó.

 Durante el tiempo en cautiverio Tamara fue víctima de violencia por parte de Weston, “Ella me golpeó con una pistola, ella me arruinó mi oído izquierdo” le decía a los policías luego de ser encontrada. Por si fuera poco, además de sufrir maltratos también dio a luz a 2 niños mientras Linda la controlaba en todo.

Se conoce que la versión oficial del caso es que Weston se hizo amiga de estas 4 personas para adueñarse de sus pensiones por discapacidad que les dio el Seguro Social; cuando se halló a las víctimas, una de ellas estaba encadenada a una caldera del sótano y otra dormía forzadamente debajo de un fregadero, los policías jamás habían visto unas condiciones tan horribles que lo apodaron “El Sótano de los Horrores”.

Adentro de ese sótano, no sólo estuvieron estas cuatro personas sino también 6 niños, incluidos los que habían nacido de Breeden y a la sobrina de Weston con signos de abuso severo y en estado grave de desnutrición, a quien la habían reportado como desaparecida 2 años antes.

Las autoridades dieron a conocer que los 5 secuestradores están siendo acusados de más de 150 cargos criminales, donde Weston fue el cerebro del plan y quien fue sentenciada a 80 años de prisión.